El pianista Elías Manzo, solista con la Orquesta de Boca del Río

El pianista Elías Manzo, solista con la Orquesta de Boca del Río

Recreará el Concierto número 2  para piano y orquesta de Liszt; el programa incluye también El laberinto de la soledad de Juan Pablo Contreras y la Sexta sinfonía de Beethoven

Fuente Diario de Xalapa

Elías Manzo, joven pianista de ascendencia veracruzana aunque crecido y educado artísticamente en Zacatecas, actuará como solista con la Orquesta Filarmónica de Boca del Río este viernes 4 de octubre. Forjado básicamente bajo la guía de su padre, el xalapeño Antonio Manzo, Elías tendrá bajo su responsabilidad la recreación del Concierto número 2 para piano y orquesta de Franz Liszt, en un programa que incluye también El laberinto de la soledad del mexicano Juan Pablo Contreras y la Sexta sinfonía de Beethoven.

La dirección será del maestro invitado Íñigo Pirfano y la jornada se anuncia para dar inicio en punto de las 20 horas en la Sala Mester del Foro Boca, con la acostumbrada charla previa de apreciación desde las 19 horas, a cargo del autor de esta redacción. Para esta charla, el acceso es sin costo para todo interesado.

LOS MAESTROS HUÉSPEDES

Íñigo Pirfano es originario de Bilbao, España, con estudios en Austria y Alemania. Ubicado como un talentoso y dinámico maestro, entre sus profesores se cuentan los legendarios Colin Davis y Kurt Masur. Fue fundador de la Orquesta Académica de Madrid, director de la misma durante quince años y galardonado en 2012 con el importante Premio Liderazgo JovenHa dirigido como invitado en Europa y Latinoamérica, con importante orquestas y coros de Alemania, Polonia, España, Colombia, Perú, Ecuador, Panamá y muchas más. Es egresado de Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid y ha publicado tres libros.

Por lo que respecta a Elías Manzo, es tan talentoso que a su corta edad ya ha sido depositario de premios importantes entre los que se cuentan el Nacional de la Juventud 2017Mención Honorífica Tercer lugar en el Concurso Internacional de Piano “Carmel Klavier” de Indiana, Estados Unidos. Resultó también ganador absoluto en la Bienal Internacional de Piano de Mexicali y en el Concurso Nacional Yamaha-Cedros de la Ciudad de México. Debutó a los 9 años con la Filarmónica de Zacatecas y fue becado para asistir al International Key boardInstitute & Festival, de Nueva York. En 2016 debutó en el Palacio de Bellas Artes y en el Festival Internacional Cervantino; ha tocado como solista con muchas de las más importantes orquestas nacionales y con varias de ellas ha sido su solista de menor edad.

LAS COMPOSICIONES

Juan Pablo Contreras es un joven maestro que para su creatividad tomó como punto de partida el libro de Octavio Paz, El laberinto de la soledad. Logró una obra orquestal que “representa la lucha de cada mexicano por descubrir y comprender su verdadera identidad”. El autor ha dado un interesante tratamiento a la música folclórica para ilustrar la nostalgia por los tiempos idos, así como las fiestas en que se da el fenómeno cultural de las danzas con máscaras. En su música sintetiza la tradición clásica con elementos de la cultura popular mexicana y ha sido interpretada por las mejores orquestas de México y Latinoamérica, así como por la Victoria Bach Festival y la Waco Symphony de Estados Unidos.

En su Segundo concierto para piano, el húngaro Franz Liszt (1811-1886) llevó a la práctica el mismo procedimiento de sus poemas sinfónicos: un tema inicial que determina el desarrollo de la obra y que se transforma continuamente. Este músico fue uno de los pianistas más asombrosamente dotados de su época, y ello se refleja en la obra que Elías Manzo interpretará. Cada una de sus actuaciones era un espectáculo de filigrana y exhibicionismo, aunque también se le reconoce como generador de la moderna escuela pianística.

Finalmente, la Sexta sinfonía de Ludwig van Beethoven (1770-1827), que se conoce con el subtítulo de “Pastoral”, fue estrenada en diciembre de 1808, en Viena. Aquí, la visión del músico le permitió el asomo a técnicas que sólo fueron explotadas consistentemente muchos años más tarde, además de que está casi totalmente despojada de tonalidades menores y los pasajes dramáticos los encontramos sOlo en el cuarto movimiento. Pese a su naturaleza descriptiva, el propio Beethoven aclaró que su obra es “expresión de sensaciones, antes que una pintura”.

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